Anónimo:
Durante mucho tiempo sentí que mi opinión no importaba y que tenía que adaptarme siempre a los demás, me costaba mucho decir que no y priorizarme. Sentía culpa por todo. Raquel, en terapia fui recuperando poco a poco mi voz y mi espacio. Me ayudaste a conectar con lo que yo sentía y necesitaba, sin culpa. Y también a darme permiso para no poder con todo. Fue un proceso complicado pero tremendamente liberador. Gracias y gracias!!!!