Anónimo:

Cuando me decidí a empezar sesiones con Raquel tenía una autoestima muy baja. Me hablaba mal constantemente y sentía que nunca era suficiente hiciera lo que hiciera. En las sesiones con ella empecé a darme cuenta de lo dura que era conmigo y de dónde venía esa exigencia y poco a poco fui aprendiendo a mirarme con más respeto y a tratarme mejor. No fue un cambio fácil, pero sí muy profundo.